Estaba de ñoñita haciendo la tarea, cuando se me escurrieron las lágrimas. En el trabajo me dejaron ver un cortometraje llamado El circo de la mariposa y lo comencé a ver no sin cierto prejuicio porque me habían dicho que estaba "muy bonito" y que tenía "una frase hermosa, que no recuerdo".
Duraba 20 minutos, así que mejor, deunvez, lo vi. La primera imagen y sobre todo el desfile del circo en la calle, me remitieron a un libro que estimo con el corazón: Paseo en tiempo de guerra de Anne-Marie Pol. En el libro hay una compañía de teatro que se acompaña de pequeños números de magia y otras variedades para los soldados que están en campaña. La esencia de El circo de la mariposa y la compañía de teatro, me resultó muy parecida, así que eso aminoró mis reservas.
Trancurrieron los minutos y las escenas: yo las seguía comparando con lo que me habían contado y sumando lo que yo había imaginado: mi cerebro trabajando a trote constante. De pronto, los vidrios de mis anteojos se empañaron: estaba llorando.
Nunca había notado que mi cerebro y mi corazón reaccionaran de manera independiente y simultánea cada uno en lo que le compete. Como cuando aún llueve y el sol brilla sin pudor.Científicamente, ya se sabe que lo que digo es imposible. Pero tengo en la cabeza muy clara la imagen de mi cerebro ocupado procesando la información y sin darme cuenta cómo ni por qué, se me escurrieron las lágrimas. Es como si mi corazón hubiera captado el mensaje y se hubiera marchado dejando muy atrás, al otro pobre imbécil (mi cerebro) deliberando sobre cosas que nunca entenderá. ¡Qué sensación más extraña!
No podría decir que El circo de la mariposa es una historia "inspiradora que cambió mi vida " porque nunca dejé de ver el guión en marca de agua durante los 20 minutos que dura el corto. Es decir, la función didáctica de éste pasa por encima del trabajo creativo y su función estética.
Pero también es claro que algo me conmovió. Y ese algo es el reconocimiento de aquello que separa al hombre del animal. En este caso, la satisfacción de la creación y lo que esa creación le puede aportar a la sensibilidad de otros hombres. A eso me refiero cuando digo que no sólo de pan vive el hombre. Para la salvación de tu alma has de encontrar aquello que te hace bien en la vida, que va más allá de tus necesidades básicas y que no necesariamente es algo tangible.
Pero también es claro que algo me conmovió. Y ese algo es el reconocimiento de aquello que separa al hombre del animal. En este caso, la satisfacción de la creación y lo que esa creación le puede aportar a la sensibilidad de otros hombres. A eso me refiero cuando digo que no sólo de pan vive el hombre. Para la salvación de tu alma has de encontrar aquello que te hace bien en la vida, que va más allá de tus necesidades básicas y que no necesariamente es algo tangible.
Hace poco, mi padre dijo que sería una buena idea tener un circo para viajar por todos los pueblitos y conocer lugares. Lo dijo un hombre de 68 años. Un hombre que entregaba su sueldo en sobre cerrado para sacar adelante cinco hijos. Un hombre que ha trabajado con responsabilidad practicamente toda su vida. ¿Qué implican sus palabras?, ¿Qué sueños se le fueron por las bolsas del uniforme? No dudo que tener una familia era parte de su plan de vida, pero ¿Qué le faltó hacer al hombre que es mi padre?, ¿Por qué pensar en la vida nómada e impredecible de un circo? Por cierto, agradezco que nos haya incluido en su idea.
Más que con la historia de superación personal, me quedo con el sentimiento de gratitud a ese espacio (El círco de la mariposa) que le dió la posibilidad a sus artistas y a su público de reconocerse como humanos.
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