En la secundaria, la maestra de Español implementó la biblioteca itinerante que consistía en comprar un libro de una larga lista puesta en el pizarrón y después de leerlo, lo debías prestar a alguien más y a su vez, otros te prestaban su libro para que al final del ciclo, leyeras diferentes obras literarias. Creo que fue así que leí Los cuentos de los hermanos Grimm en edición de Porrúa. Lo que pasó después, fue que luego de leer varios cuentos, los escenarios y la estructura de los mismos me parecieron muy similares y los leí por destajo, sin mayor atención.
Tampoco recuerdo sino vagamente la versión de Disney de La bella durmiente. Así que fui al cine a ver Maléfica sin ningún prejuicio por el personaje. Digamos entonces, que era un público semivirgen ante la historia que me presentaron en pantalla.

LO QUE VI:
Una hada-niña que daba consejos motivacionales a los demás habitantes de un lugar encantado; una hada que comanda un ejército de árboles; una hada que tras dormir en el hombro de un viejo amor de juventud, es traicionada por éste al cortarle las alas por ambición a la corona; una hada muy dolida que cobra venganza; una hada sentimental que trata de enmendar sus malos pasos incluso, exponiendo su propia vida.
También vi un niño que simpatiza con una niña hada, igualmente huérfana; un adolescente promedio que sigue su vida después del primer amor; un hombre cobarde para matar, pero lo suficientemente cruel como para violentar de forma premeditada a alguien, que por decir lo menos, confiaba en él. Un hombre temeroso y ciego ante los hechos.
LO QUE NO VI:
El amor de Maléfica- Estéfano. Si era el punto medular de la anécdota, nos lo quedaron a deber. ¿Cuál es el gancho de Contrabando y traición? Que en tres minutos te cuentan cómo enloquece de rabia Camelia la texana y mata a Emilio Varela, aunque en eso se le va la propia vida. Es un verdadero gancho al hígado aquello de: "con la parte que te toca, tú puedes rehacer tu vida; yo me voy a San Francisco, con la dueña de mi vida...". Es una historia redonda que plantea la confianza y la camaradería con la que se juegan el físico en los negocios y el despecho que despierta en Camelia el notición que le da Emilio. Maléfica se queda todavía más tibia que la bruja verde de El Mago de oz (en la última versión de Disney), porque nunca pisa a fondo el acelerador del odio y el rencor, sino que termina -por lo menos en el discurso- conquistada por Aurora. Se anula así, cualquier nexo con el tema de la sombra o cualquier otra enseñanza que el personaje en su versión oral (y más antigua) tuviera como finalidad.
Aunque tampoco vi el amor Maléfica-Aurora. Me dejó la impresión de ser un caso de empatía; una identificación con Aurora por el placer que les provoca ese lugar a las dos y esa forma de vida natural y mágica. Todo el tiempo que dedica a cuidarla y hacerle pequeñas maldades, en realidad es un tiempo muerto: ¿Qué otra cosa hubiera hecho de su vida? No atentó contra alguien más; nadie se opuso a sus nuevas disposiciones y sus relaciones públicas nunca fueron demasiado íntimas con nadie, las otras hadas tenían su propio relajo. En todo caso, había que conservar a Aurora (futura reina) para preservar el bosque y con ello, el bienestar de todos.
Desde esta perspectiva, se entiende que el trato con Estéfano fue importante para ella, pero en realidad no vemos ni la amistad ni el enamoramiento, ni la decepción, ni lo que pasa sentimentalmente con Estéfano: no somos testigos presenciales, queda sobrentendido, porque nos lo cuentan. Y aunque el lenguaje cinematográfico, es esencialmente visual, no hay mayor registro actoral de estos hechos.
Maléfica dice con sus ojitos verde-amarillo brillantes que perdió a sus padres, pero también en eso nos manipulan sentimentalmente: las hadas no son procreadas como los humanos (tan sólo Google y Yahoo dan diversas respuestas al respecto). Por lo demás, a las otras hadas no se ve que les preocupe tener padres, marido o hijos. De hecho, se les ve contentas de terminar con su etapa de tías de Aurora. Por cierto, tampoco envejecen: sólo Maléfica madura más o menos al ritmo de Estéfano.
LO INTERESANTE:
Las alas de Maléfica. ¿Qué es un hada sin alas?, ¿Te imaginas a Campanita sin alas? Ella se opone a un ejército sin hechizos, utilizando solamente sus alas. Pero qué mal si te cortan las alas, y más si es un fulano y peor todavía, si es a la mala. Como elemento metafórico, me parece que se puede omitir la inconsistencia de que mágicamente se le adhieren de nuevo. Un animal que pierde las alas, muere; vamos, hasta los unicornios (en un plano fantástico), se mueren si les cortas el cuerno.
Por otra parte, promocionan a Maléfica como la verdad sobre los no tan malos (de hecho pasa de bruja a hada, bajo el algodón aséptico de Disney a este cuento), pero si eso fuera cierto, tendrían que darle derecho de réplica a Estéfano. ¿Por qué no mata a Maléfica cuando puede?, ¿Cobardía o restos de amor? Tampoco se ve si se enamoró de ella o le mintió cuando le dio aquel primer beso. Él también era un huéfano que estaba solo en el mundo y la relación con Maléfica debió tener algún impacto en su vida. En la historia sigue habiendo buenos y malos, sólo que Maléfica, a pesar del nombre, desde el inicio es del bando de los buenos. Casi podría decirse que el hechizo contra Aurora, se le chispoteó.
Si el amor verdadero (el de pareja) no existe, (aunque hay un guiño de complicidad en una de las tomas finales a Phillip, quien nunca se enteró cómo, cuándo y para qué llegó al castillo, pero igual sonrió para la foto) entonces, ¿Qué esperanza nos dejan a las jóvenes casaderas? (¡Jo! Ya habíamos comentado algo de eso a propósito de Alicia en el país de las maravillas). Maléfica nos deja apelar al amor fraterno.
Con un ritmo lento y por momentos estática, la historia de Maléfica a mi parecer no se sostiene por sí misma. Angelina Jolie llena la pantalla con los close up, así que casi ni se nota la poca participación del resto del elenco. Me agradó el personaje de Diaval, el cuervo: simpático y oportuno como buen patiño. Y salvo por el traje tipo Gatúbela que le ponen al final a Maléfica, el vestuario y los efectos especiales hacen un buen soporte. Sin la posibilidad de tener una historia sólida de un personaje de naturaleza oscura, la cinta se vuelve como un capuchino del oxxo: debajo de la espuma sólo te queda medio vaso de líquido dulzón.