25 de septiembre de 2014

Teoría y práctica de la estupidez

Como el razonamiento lógico no es mi fuerte, me agradan los filósofos que hacen accesible a los efímeros mortales como yo, su saber. La inteligencia fracasada. Teoría y práctica de la estupidez parte de la premisa de que el ser humano no viene a un valle de lágrimas, sino a ser feliz en este mundo; sin embargo, el fracaso de la inteligencia operativa, puede llevarle a malograr esta empresa.

Por principio, si uno tiene esencia refunfuñona y no creemos que necesariamente estamos aquí buscando la felicidad del otro lado del arcoiris, ya podemos cerrar el libro.  Sin embargo, lo que a mí me gustó del libro, es que tiene muchas referencias literarias, psicológicas y pedagógicas que me llevaron de la mano capítulo tras capítulo.


                                                     


Más aún, cuando en el epílogo te especifica su concepto de felicidad donde nada tiene que ver con el tan cacareado éxito ni con satisfacer  las necesidades básicas de nuestro cuerpo sino con la búsqueda del bienestar y la creación. Esta parte me parece especialmente interesante porque argumenta tomando en cuenta la otra postura, la del ser oscuro, lánguido y melancólico, el mismísimo espíritu propio del romanticismo. ¿Qué hubiera pasado con los grandes artistas y pensadores que pagaron la grandeza de su obra con la desdicha de su vida? ¿Hubiéramos preferido personas más satisfechas con sus destinos a costa de no contar con dichas obras? 

Argumenta también sobre las creencias y conceptos que  han evolucionado o cambiado radicalmente de sentido y por lo cual son desdeñados, como el ser "buena persona", provocar ternura, "ser inocente", bondadoso, o incluso, ser feliz. De ahí que se prefiera estar del lado de  la desdicha y la perversidad antes de pasar por bobo, cobarde o ñoño.

José Antonio Marina  dice es que el ser humano tiene la capacidad para desarrollarse en ambos lados de la moneda gracias a su naturaleza dual: el reto es poder equilibrar nuestros impulsos aún cuando éstos sean contradictorios. Y para lograrlo, apela a la sabiduría, que para él,  "es la poética del vivir". Y aquí recupera lo que al inicio nombra como el triunfo de la inteligencia. 

En los primeros capítulos habla de la inteligencia, concepto, fines y tipos. Fernando Marínez Monroy, decía en clase que la diferencia entre un erudito y un  sabio, es que el primero acumula conocimiento  y el segundo conoce cuál es su lugar en el mundo. De igual forma, José Antonio Marina distingue la inteligencia estructural,  la que es posible  medir por medio de tests y la inteligencia ejecutiva, es decir la que pone en uso la capacidad de la inteligencia estructural.


                                                       

De ahí parte para desglosar en cada capítulo lo que él considera la inteligencia malograda, los fracasos cognitivos, los fracasos afectivos, los lenguajes fracasados, el fracaso de la voluntad y aquí es donde el puerco torció el rabo para mí como lectora. Encontré un concepto que no conocía en la teoría, pero que en la práctica es el pan mío de cada día: la procastinación. 

Y aunque suena feo, el significado es más que horrible: es la convicción de que mañana se hará mejor X tarea. Y al día siguiente se sigue manteniendo la misma convicción. Como el letrero aquél que reza: HOY NO SE FÍA, MAÑANA SÍ. 

Otra cosa que encontré en este libro, fue esclarecer por qué no me convencía el rollo de la Inteligencia Emocional de  Daniel Goleman. Marina hace un breve repaso del estudio de las emociones desde el punto de vista de la psicología, pero lo redondea desde la filosofía. Y resume en dos consejos el libro de Goleman: "conócete a ti mismo y no dejes que la pasión se adueñe de tu alma" (pág.55). Coincido en que no basta con ser un erudito de ti mismo para cambiar. Es necesario cambiar tu forma de concebir la vida y actuar en consecuencia, lo cual no es ni fácil ni inmediato.

José Antonio Marina, se declara un optimista que cree en la inteligencia aplicada a la creación de una vida buena frente a la estupidez humana de la crueldad, la obcecación, la matanza, etc.,  no desde la omisión de la sombra, sino reconociendo nuestro potencial destructivo y autodestructivo que nos impide ver el otro lado de las cosas. 

Tomado de La vaca Multicolor
                                                              


Me di una vuelta por su página y me quedaron ganas de leer otros escritos suyos. Dejo el link por si fuera de su interés. http://www.joseantoniomarina.net/



La inteligencia fracasada. Teoría y práctica de la estupidez. Marina, José Antonio. Ed. Anagrama. Col. Argumentos.

22 de septiembre de 2014

Letras sonoras

Personalmente, disfruto que me hablen al oído: desde esas cosas de enamorados, un chisme  o el teléfono descompuesto. Las sensaciones son distintas, pero en todas los casos entra en juego la cercanía de la otra persona y tu propia sensibilidad.

Me gusta oír la radio porque me permite hacer otras cosas sin que me tenga sujeta a un sólo lugar. Pero tratándose de libros, sí me parece necesario dedicarle atención exclusiva a la lectura; así se trate de un libro palomero.

Recientemente, volví a escuchar el podcast de la UNAM con regularidad. Anteriormente había escuchado Ensayo sobre la ceguera de Saramago y me quedé con la sensación de haberme saltado párrafos o incluso páginas. Entendí la anécdota e identifiqué las emociones de algunos sucesos, sin embargo,  con este formato, pasa como en el cine, vemos (o escuchamos) lo que el director quiere que veamos. Al final me pareció que seguramente, me perdí de muchas cosas que se pescan entre líneas, ya que al ser una adaptación, el material no viene completo y está supeditado a los intereses y parámetros de quien hizo la adaptación. 

 No obstante, para textos más cortos o no literarios, este medio electrónico podía funcionarme.  Y así escuché algunas obras de teatro, cuentos, un texto científico y obras sinfónicas mientras preparaba o tomaba mis sagrados alimentos y el resultado fue provechoso.

También incursioné en los audiolibros. Probé con uno palomero que me había comentado una amiga de Letras hispánicas, pero no me gustó la experiencia. Entre el fondo musical y el ritmo del narrador, me aburrí. Quizá más adelante lo intente con otro tipo de libro para saber si es el medio lo que no me gusta.

Y lo último que revisé en este intento de acercarme a la tecnología y empatarlo con mi gusto por las historias de otros, sin tener un libro en las manos,  fue el canal de You tube Las palabras de Fa y un video sobre Book tubers. Revisé rápidamente Viviendo entre libros, Polloalfabético y The coffe and 
Books y básicamente encontré la línea general de este medio de difusión de lecturas.

Para quienes como yo (hasta hace unas semanas) no sabían nada sobre los Booktubers, son chavos que comentan sus lecturas desde lo que les gustó o desagradó de un libro. Dicen (no me consta porque no los encontré en mi mini búsqueda), que hay gente con una formación académica en letras que también tiene su canal en el que  hacen  reseñas de libros (se supone que Fa estudia letras, pero no hace análisis formales). 

Husmeando en uno de estos canales, me enteré del agarrón entre Ana Garralón, quien escribe para la revista Letras Libres y la comunidad de Book tubers a partir de su artículo Retrato del reseñista adolescente, escrito en este mes patrio. Es un artículo que a grandes rasgos habla del oficio del reseñista  y la falta de rigor literario de lo que se presenta en estos videos. La respuesta no se hizo esperar por parte de los Book tubers y contraargumentaron lo escrito por esta crítica (no hablemos de los términos ni de la consistencia de sus argumentos. Por lo menos el video de Polloalfabético, me pareció de mal gusto).

Al respecto sólo voy a decir que los Book tubers tienen un público muy específico al que dirigen su trabajo. No dan gato por liebre: lo que dice  Ana Garralón es cierto, pero tampoco prometen a sus seguidores una cosa diferente: sólo un rato agradable para hablar de libros. Quienes quieren un comentario profesional, busca un crítico literario, no un video en You tube donde  un tercio del video ni siquiera trata sobre el libro (apechugo si me leen y me catalogan como otra "veterana del siglo pasado", pero generalizo desde la contante que yo encontré). 

La cantidad de visitas a estos canales, es bastante respetable, lo cual nos habla de que hay una demanda de este tipo de material. (Lo que responde en buena medida a mi pregunta sobre  ¿Qué leen los jóvenes que si leen?) Si además le sumamos que los comentarios van en torno a que ya se leyó el libro en cuestión o se pretende leerlo o que no comparten el punto de vista, estamos de gane porque se está leyendo y escribiendo.

Definitivamente, la brecha generacional me lleva a no ser una seguidora de los Book tubers, pero agradezco al fenómeno Book tuber el estar aquí sentada -ahora mismo- redactando estas líneas. 



Foto: Hola, ¿Cuales son sus libros favoritos? :3
Abril 'Stewαrt∞
Tomado de facebook.com/ViviendoEntreLibrosOficial