En días pasados
leí un artículo de Siddharta Camargo, Investigador de la Universidad Pedagógica
Nacional (UPN): “La combativa historia de las normales rurales”, donde el autor
señala que “(…)El sistema de Educación Normal se encuentra bajo fuertes
críticas (…)a pesar de que nadie conoce ni se interesa demasiado por el tema.”
A partir de que el tema de la Reforma Educativa se
puso en el centro del debate público, se volvió lugar común señalar como
responsables de la mala calidad de la educación en México, a los maestros. Se
dice que los maestros tienen una formación deficiente por lo que es necesario
evaluarlos, pero no se ha hecho un pronunciamiento por parte de las instancias
públicas correspondientes para atender el Sistema de Educación Normal.
El tema apenas si mereció una mención a raíz de la desaparición de los normalistas de Ayotzinapa, durante el encuentro en octubre de 2014, entre los familiares de los muchachos desaparecidos y el Presidente de la
República. En dicha reunión, se comprometió a apoyar a las normales rurales para
“dignificar estos espacios de formación docente”. Y en diciembre del mismo año, el Presidente
propuso una ampliación de recursos para asignar a las normales rurales cuatrocientos millones de pesos del
presupuesto para el ejercicio de 2015, a fin de ser distribuidos entre las 17 escuelas normales rurales siempre y cuando cumplan con lo establecido en las Reglas de Operación del Programa de Apoyo
para Normales Rurales, a través de un Convenio de Colaboración entre la SEP y
las autoridades educativas estatales, mismos que se podrán ejercer durante el
tercer cuatrimestre de 2015. Cabe resaltar que esta acción obedece a un
problema específico y que sólo se consideró el apoyo para las normales rurales,
sin considerar al Sistema de Normales en general.
Para tener una idea de lo que la Educación Normal
significa en números, consultamos el Anuario Estadístico de la Población Escolar
en la Educación Superior del ciclo escolar 2013 – 2014 de la Asociación
Nacional de Universidades e Instituciones de Educación Superior (ANUIES) y encontramos que en México
existen 414 escuelas que imparten
Educación Normal con licenciaturas en: Educación Preescolar, Primaria,
Secundaria,Telesecundaria, Especial, Indígena, Bilingüe y Bicultural, también
Educación Tecnológica, Física, Artística, Educación para Adultos, Pedagogía, Docencia,
Ciencias de la Educación e Introducción educativa – aunque las ocho últimas no
se contabilizaron para este análisis -. Éstas atienden a 150 119 alumnos que representan el 4.1% del total de alumnos que cursan la educación superior en
México.
Los estados con más escuelas de este tipo son: Estado
de México (42), Puebla (31), Guerrero (27), Jalisco (24) y Guanajuato (24); sin embargo los estados que aglutinan las matrículas más
grandes de estudiantes de Educación Normal son Sinaloa con 11 746 alumnos, Michoacán 10 177, Puebla 10 050, Estado de México 8 228 y Distrito Federal con 7 500 estudiantes.
De las 414 escuelas, 252 son escuelas públicas
y 162 son escuelas privadas. Las escuelas públicas atienden al 60.9% de la matrícula total que se
forman como Normalistas, en tanto que las escuelas privadas concentran al 30.1%
restante.
Considero que los datos son relevantes tanto por el
número de jóvenes que se forman en esta área, como por el número de escuelas
privadas que se ocupan cada vez más de esta tarea. La educación vista como un
servicio, en el lenguaje de los negocios resulta ser un área de oportunidad. ¿Será
ésta la razón del creciente interés de “Mexicanos Primero” por impulsar la
ejecución de la Reforma Educativa en todo el país?