El 3 de enero,un taxista en un tsuru, trató de jalar mi bolsa. Su intención era quitármela y darse vuelta en la esquina que ya estaba próxima. Al no poder desprender la bolsa de mi hombro, se da a la fuga sin nada.
El 29 de febrero de este mismo año, en un puente peatonal,un tipo me pide el celular para que no me "clave". En lo que tardé en buscarlo en la bolsa, una pareja se acercó de un lado y una señora por el otro, y el ratero desistió. No pidió otra cosa: se limitó al celular. Era un chamaco como de 20 años.
Y hoy 1º de marzo, a las 6:30 a.m., ya claro el día, otro taxista (¿o el mismo?) me jaló la bolsa. Esta vez, por la velocidad y porque la calle está inclinada, el jalón me hace caer al suelo. Raspones en manos y rodillas. El susto, de nuevo la rabia.
Regreso a mi casa y hago un recuento de lo que traía en la bolsa: mis credenciales (dos del trabajo, dos de la universidad, la del ife (recién renovada). Mi estado de cuenta del banco. Un monedero electrónico de Liverpool -no recuerdo si tenía saldo-, otro de Martí sin un peso. Una tarjeta de descuento de Porrúa; mi tarjeta del metrobús. Mi curp, mi registro de hacienda y el de otra persona, con su domicilio anotado en la parte de atrás. Mi estampita de San Judas y un mapa del metro. Mi agenda, mi historial académico, un recibo de pago de la biblioteca, bueno por $25 pesos. Un suplemento de Greenpeace. Mi lapicera con mi horario, plumas verdes para calificar, un corrector, las llaves de mi locker. Mi bolsita con un espejito, un cepillo, un labial, un reparador de labios, un pantiprotector, un seguro, dos pasadores. La planeación de la clase de hoy. Un monedero recién adquirido por $10 pesos en Corregidora con un billete de $20 pesos, 4 boletos del metro y como $30 pesos en morralla. Espero que sea todo. No: mis lentes rayados y chuecos de una pata.
A lo que voy, es: ¿cuánto dinero puede traer una mujer que camina por la calle, a la hora de ir al trabajo, en Iztapalapa?, ¿Por qué demonios alguien que tiene un taxi no le chinga con su unidad para sacar lo de su gasto? A esa hora más de una persona busca en qué llegar a su destino. A esa hora, uno ruega encontrar taxi libre. Por un viaje a mi trabajo, pago casi la misma cantidad que se llevó en mi monedero.
¿Por qué parece más que un asunto de necesidad, un asunto de impunidad? "Lo hago porque puedo. Porque es fácil, rápido y seguro". Los narcos salen por la puerta principal de los penales; un feminicida sale por la puerta de atrás de una subprocuraduría. ¿Cuál es la diferencia?
Quizá el hecho de no denunciar es lo que tiene a esa gente arrebatando seguridad, dinero y pertenencias. Éticamente sé que lo correcto es la denuncia. ¿Pero cómo tomas valor, sabiendo que expones también a la gente que vive contigo? Aún cuando no proceda contra nadie porque no tengo ni el número de placas, ni ninguna seña particular del taxista y él sepa hasta el promedio con el que terminé la universidad.
No dejo de pensar también, que descuidé las medidas básicas de seguridad y prevención al caminar en la calle. Pero lo último que imaginé es que me fuera a pasar algo más después de lo de ayer. Creí poco probable que me tocaran dos asaltos en días consecutivos. Me equivoqué.
Incluso llegué a pensar que "la tercera es la vencida", que ya "me tocaba".Y me asustó el aceptar como una cosa natural, la agresión. Dicen que "Al mal tiempo, buena cara". Yo digo que al mal tiempo, mejor abusados porque abusivos no faltan.