En estos días, ¿Preferimos el teatro que ayuda a evadirnos o que nos pone en la línea del análisis? Ricardo Zárraga, decía en una clase, que el creativo del teatro, hoy en día, difícilmente va a decir algo nuevo, luego entonces, lo importante es cómo se aborda el tema, la técnica o la historia que vas a recrear con tus propios recursos en el escenario.
Tres montajes que optan por un teatro con temática social pero con estilos diferentes: Madre Coraje y sus hijos dirigida por Iona Weissberg y Aline De la Cruz; Excentriller dirección de Valerio Vázquez y Malcom Méndez y Los papeles del infierno, con la dirección de Tomihuatzi Xelhuantzi.
Madre Coraje y sus hijos está planteada en el contexto de la Revolución Mexicana, desde una estética del teatro de Revista: música en vivo, coreografías y una -forzada- interacción con el público. Un espectáculo vistoso y aséptico. Lejos queda la madre que llora a sus hijos, arrebatados por la guerra; lejos está el dilema ético de lucrar o no en tiempos de guerra; muy lejos queda la crítica ante los malos gobernantes, los líderes políticos, los tiempos violentos o cualquier inconformidad que -por pura coincidencia- les venga a la mente hoy en día. Un montaje de oropel, para mi gusto.
Madre Coraje y sus hijos se presenta el el teatro Juan Ruíz de Alarcón. Insurgentes Sur 3000, CU. hasta el 7 de diciembre.
Excenthriller dirigida por Valerio Vázquez y Malcom Méndez, es un montaje que retoma algo de malabares, equilibristas, pantomima, humor negro y un recurrente juego a contraluz para contarnos los turbios nexos del Vaticano con los políticos mexicanos, que para no variar, nos ofrecen pan y circo a través de una televisora; un payaso de pacotilla remasterizado y lanzado como candidato presidencial, son parte de una terrorífica parodia de nuestra realidad.
Me parece que habría que darle un apretón de tuercas al final, si lo que se busca es generar adversión ante los hechos o los personajes, por parte del espectador. Al público le gana la inercia del formato de programa televisivo complaciente que nos proponen al principio de la función y sale con ese airecillo festivo del palero acarreado con gorra y torta de jamón de cierre de campaña política, perdiéndose así el tono cáustico que se consigue durante el armado de la intriga política (de no ser ése el objetivo, no he dicho nada). Un montaje que vale la pena por la propuesta estética del espectáculo.
Por último, Los papeles del infierno: tres piezas cortas, bajo la dirección de Tomihuatzi Xelhuantzi es un montaje que logra una estética que se equilibra bien con la crudeza de los textos de Enrique Buenaventura: La tortura, se aborda desde la perspectiva del victimario (Tomihuatzi-Nallely Matus); La autopsia, desde quien(es) incubre(n) una serie de atropellos (Gerardo Lizalde- Josefina Anaya) y La maestra, desde la víctima (Mariana Morales). En ninguna de las tres, los protagonistas se encuentran cómodos con su realidad, sin embargo, dadas las circunstancias, asumen el rol que les toca jugar. De forma mesurada, cada historia le cede el paso a la siguiente, para terminar en una atmósfera que sabe a Rulfo.
Me llamó la atención que durante la función, varias personas del público bajaban la mirada. Eso me regresa a la pregunta inicial: ¿A qué vamos al teatro?, ¿Qué esperamos encontrar? Me parece que lo expuesto en las tres historias de Enrique Buenaventura, tristemente y de nueva cuenta, forma parte de una realidad actual a pesar de ser un texto de 1968. ¿Es suficiente con lo que vemos en las noticias o hace falta la mano del teatro para expulgar los temas que hoy están presentes en nuestro país?
Los papeles del infierno tiene tres fechas más en el mes de diciembre en el Foro Contigo América: viernes 5 (20:00 hrs.), sábado 6 (19:00 hrs.) y domingo 7 (18:00 hrs.)
Por último, Los papeles del infierno: tres piezas cortas, bajo la dirección de Tomihuatzi Xelhuantzi es un montaje que logra una estética que se equilibra bien con la crudeza de los textos de Enrique Buenaventura: La tortura, se aborda desde la perspectiva del victimario (Tomihuatzi-Nallely Matus); La autopsia, desde quien(es) incubre(n) una serie de atropellos (Gerardo Lizalde- Josefina Anaya) y La maestra, desde la víctima (Mariana Morales). En ninguna de las tres, los protagonistas se encuentran cómodos con su realidad, sin embargo, dadas las circunstancias, asumen el rol que les toca jugar. De forma mesurada, cada historia le cede el paso a la siguiente, para terminar en una atmósfera que sabe a Rulfo.
Me llamó la atención que durante la función, varias personas del público bajaban la mirada. Eso me regresa a la pregunta inicial: ¿A qué vamos al teatro?, ¿Qué esperamos encontrar? Me parece que lo expuesto en las tres historias de Enrique Buenaventura, tristemente y de nueva cuenta, forma parte de una realidad actual a pesar de ser un texto de 1968. ¿Es suficiente con lo que vemos en las noticias o hace falta la mano del teatro para expulgar los temas que hoy están presentes en nuestro país?
Los papeles del infierno tiene tres fechas más en el mes de diciembre en el Foro Contigo América: viernes 5 (20:00 hrs.), sábado 6 (19:00 hrs.) y domingo 7 (18:00 hrs.)