23 de noviembre de 2014

Tres por uno

En estos días, ¿Preferimos el teatro que ayuda a evadirnos o que nos pone en la línea del análisis? Ricardo Zárraga, decía en una clase, que el creativo del teatro, hoy en día, difícilmente  va a decir algo nuevo, luego entonces, lo importante es cómo se aborda el tema, la técnica o la historia que vas a  recrear con tus propios recursos en el escenario.

Tres montajes que optan por un teatro con temática social pero con estilos diferentes: Madre Coraje y sus hijos dirigida por Iona Weissberg y Aline De la CruzExcentriller dirección de Valerio Vázquez y  Malcom Méndez  y Los papeles del infierno, con la dirección de Tomihuatzi Xelhuantzi. 

Madre Coraje y sus hijos está planteada en el contexto de la Revolución Mexicana, desde una estética del teatro de Revista: música en vivo, coreografías y una -forzada- interacción con el público. Un espectáculo vistoso y aséptico. Lejos queda la madre que llora a sus hijos, arrebatados por la guerra; lejos está el dilema ético de lucrar o no en tiempos de guerra; muy lejos queda la crítica ante los malos gobernantes, los líderes políticos, los tiempos violentos o cualquier inconformidad que -por pura coincidencia- les venga a la mente hoy en día. Un montaje de oropel, para mi gusto.

Madre Coraje y sus hijos se presenta el el teatro Juan Ruíz de Alarcón. Insurgentes Sur 3000, CU. hasta el 7 de diciembre


                            

Excenthriller dirigida por Valerio Vázquez y Malcom Méndez, es un montaje que retoma algo de malabares, equilibristas, pantomima, humor negro y un recurrente juego a contraluz para contarnos los turbios nexos del Vaticano con los políticos mexicanos, que para no variar,  nos ofrecen pan y circo a través de una televisora; un payaso de pacotilla remasterizado y lanzado como candidato presidencial, son parte de una terrorífica parodia de nuestra realidad. 

Me parece que habría que darle un apretón de tuercas al final, si lo que se busca es generar adversión ante los hechos o los personajes, por parte del espectador. Al público le gana la inercia  del formato de programa televisivo complaciente que nos proponen al principio de la función y sale con ese airecillo festivo del palero acarreado con gorra y torta de jamón de cierre de campaña política, perdiéndose así el tono cáustico que se consigue durante el armado de la intriga política (de no ser ése el objetivo, no he dicho nada). Un montaje que vale la pena por la propuesta estética del espectáculo.

Por último, Los papeles del infierno: tres piezas cortas, bajo la dirección de Tomihuatzi Xelhuantzi es un montaje que logra una estética que se equilibra bien con la crudeza de los textos de Enrique Buenaventura: La tortura, se aborda desde la perspectiva del victimario (Tomihuatzi-Nallely Matus); La autopsia, desde quien(es) incubre(n) una serie de atropellos (Gerardo Lizalde- Josefina Anaya) y La maestra, desde la víctima (Mariana Morales). En ninguna de las tres, los protagonistas se encuentran cómodos con su realidad, sin embargo, dadas las circunstancias, asumen el rol que les toca jugar. De forma mesurada, cada historia le cede el paso a la siguiente, para terminar en una atmósfera  que sabe a Rulfo.

Me llamó la atención  que durante la función, varias personas del público bajaban la mirada. Eso me regresa a la pregunta inicial: ¿A qué vamos al teatro?, ¿Qué esperamos encontrar?  Me parece que lo expuesto en las tres historias de Enrique Buenaventura, tristemente y de nueva cuenta, forma parte de una realidad actual a pesar de ser un texto de 1968. ¿Es suficiente con lo que vemos en las noticias o hace falta la mano del teatro para expulgar los temas que hoy están presentes en nuestro país?

Los papeles del infierno tiene tres fechas más en el mes de diciembre en el Foro Contigo América: viernes 5 (20:00 hrs.),  sábado 6 (19:00 hrs.) y domingo 7 (18:00 hrs.)









21 de noviembre de 2014

Efectos secundarios del Cambio Climático

No quería dejar pasar lo que observé este 31 de octubre durante mi recorrido del Cenart a CU: ¿Cuándo se volvió un carnaval el día de muertos? Me refiero al festejo bullicioso con licencia para los excesos previo al recogimiento de la Cuaresma y mucho más atrás, a las grandes Bacanales dedicadas al dios del Vino y sus símiles en América con el mismo fin.

Atravesé el centro de Coyoacán hasta llegar a Ciudad Universitaria y lo que vi en la calle fue una constante de chicas vestidas de Mujer maravilla, Mimí, Hada, Harley Quinn en sus versiones sexis. Es decir, lo que era evidente era lo ajustado, lo transparente, lo corto. Las brujas, las gatas, las vampiras, las diablas, se explica por el Halloween, ¿Y las otras, qué relación tienen con los Fieles Difuntos? Me perdí. 

Mi vínculo con la mixteca oaxaqueña me regala un día de muertos lleno de color, olor y sabor  que desde niña me  llevó a relacionar el Día de Muertos con una fiesta donde se disfruta con los sentidos. Desde la muerte de los abuelos, generalmente, voy a Sta. Rosa  en esos días en que las casas  abren sus puertas para recibir el espíritu de los antigüos, guiados por los pétalos de las flores de cempasúchil. Con música y hasta baile, pero incluso eso también es parte del ritual: la banda de viento en la iglesia y el panteón; el baile durante la noche, una vez que los nuestros han partido.

Quizá el único referente que tengo del día de muertos en la ciudad, es la elaboración de la Mega Ofrenda en las Islas,  que siempre vi apresuradamente y con un pie en la terminal de autobuses. Y este año, mi asombro fue mayor al  no encontrarla ahí. ¿Dónde estaban las flores, las velas, el papel picado? Tal vez por eso, me resultaban todavía más fuera de lugar estas mujeres disfrazadas para el antro. Era evidente la efervescencia de la gente que iba y venía por el campus: había fiesta, no cabía duda. Los estéreos de los coches en los estacionamientos lo constataban. Pero, ¿a razón de qué? Podría ser cualquier fecha del calendario. A mí me pareció un carnaval.

Si debido al cambio climático tenemos estas desdibujadas estaciones durante el año, quizá también (ahora que la onda católica apostólica y romana anda a la baja), los periodos de desfogue social saltan en el tiempo y se insertan en espacios donde antes no estaban. ¿Quién sabe?


Epílogo:

Para rematar, iba a la altura de la facultad de Derecho, cuando alguien a mis espaldas sesudamente dijo: "...y seguramente esa gente que dice que no le gusta disfrazarse y esas mamadas del halloween, cree que la navidad se inventó en Oaxaca..." 

¿?

¡Toing!




Tomado de lavoztx.com





17 de noviembre de 2014

Malos y Malditos

Pues no: no se trata de  un inspirado reclamo feminista, sino del título de un libro de Fernando Savater donde se habla de algunos  malosos  en la literatura.  Desde el cuento hasta el teatro se van mencionando diferentes personajes,  ya sean: malos, malditos o simplemente adversarios de los buenos de la historia. 

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Tomado de leereluniverso.blogspot.com


Define como malo a aquél personaje que hace el mal por placer; maldito, al que las circunstancias lo hacen resentido y actúa en consecuencia. Savater, señala en este caso,  una co-rresponsabilidad de la sociedad que rechaza, señala o no comprende al personaje maldito; por último, los adversarios sólo se contraponen a los intereses del personaje principal 

Aunque el título me hizo pensar que ahondaría más sobre esta clasificación, en realidad, el libro es un agradable promotor de la lectura: Fernando Savater nos cuenta parte de las anécdotas a partir del malo en cuestión y nos dice porqué son interesantes las obras de las que habla: El cíclope de la Odisea, el fantasma de Canterville, Lady Macbeth de Macbeth, Chaka de La maldición de Chaka, la criatura de Frankenstein; Gollum de El señor de los anillos, los velocirraptores de Parque Jurásico, el capitán Nemo de 20,000 leguas de viaje submarino... por mencionar a los más conocidos.

Una lectura ligera, fresca, con buen manejo del suspenso que por supuesto invita a la lectura de la fuente original que cita Savater en cada uno de sus capítulos. Personalmente se me antojó la lectura de El hombre que fue jueves, de Gilbert Keith Chesterton y El juez Di de Robert van Gulik, títulos y autores que no conozco.

Por un momento pensé en los You tubers: no se pelea el comentario de calidad con el tono ligero y juguetón que puede ser atractivo para un adolescente. De hecho, mientras leía, podía imaginar este material en un formato para podcast, utilizando otro canal que no sea el visual (texto impreso) para promover la lectura.

Doble palomita para Alfaguara: promocionar la lectura con un escritor de pluma amigable.


                                                    Malos Y Malditos – Fernando Savater


Malos y Malditos. Savater, Fernando. Ilustraciones de Juan Ramón Alonso. Col. n° Impar. Ed. Alfaguara.