18 de noviembre de 2012

Estacionamiento con servicio de universidad

El  sábado pasado me presenté a un congreso sobre educación en el Tec de Monterrey, pero no fue hasta el lunes en que tuvimos la oportunidad de intercambiar comentarios entre los compañeros de trabajo, cuando dimensioné  el circo en el que había participado (debo decir  que mi opinión sobre el congreso, no incluye a la tallerista, sino exclusivamente a las conferencias magistrales). 

La primera conferencia estuvo a cargo de Alfonso Pompa Padilla, rector del Tec Campus Ciudad de México, donde expuso 5 retos  para los estudiantes del nuevo milenio. En términos generales, los temas que puso sobre la mesa fueron eso: muy generales. El sr. Pompa utilizó una presentación que evidentemente no hizo él mismo porque desconocía  las cifras ahí mostradas ("bueno, no les hagamos mucho caso"), no manejaba  los datos precisos de lo que quería contextualizar ("mejor no las digo, porque siempre se me olvidan. Dejémoslo en la zona que rodea al DF") y comentó en voz alta  que no sabía qué habían hecho con la lámina sobre el reto cultural y social que debería estar ahí.

Todo pudo haberse quedado en que la ponencia era un comercialote sobre las bondades del Tec como oferta educativa, pero la cosa se puso bastante mal cuando en la sesión de preguntas se le ocurrió decir cosas como que el problema de México es que se quedó en el pasado en lugar de ver al futuro. ¿Para qué sirve la  historia? Nos han vendido la idea de que el petróleo es nuestro, pero ¿Quién tiene un barril de petróleo en su casa? En estos tiempos de violencia ¿A quién le importa que Benito Juárez haya dicho  que la educación debe ser laica?, ¿Por qué tiene que ser laica?; Los chinos no estudian historia y vean hasta donde han llegado, porque ellos no se quedaron en el pasado...
 Al final de su participación, le dieron la mascota del equipo de fútbol americano del Tec. Agarró el  peluche, lo  vió y se lo regresó a la edecán para que fuera rifado "junto con los otros premios de los patrocinadores". Como dicen los niños: ¡zzzzz! Que feo desaire. 
Para clausurar el congreso, se dieron dos conferencias magistrales que se quedaron en pláticas motivacionales sólo comparables a una sesión del Club de los optimistas o de Pare de sufrir, a decir de mis compañeros. Pumas, Burros blancos y Uameros unidos contra la falta de rigor académico de los expositores. En algún momento al Tec de Monterrey se le olvidó que se trataba del XII Congreso de Educación sobre los  Pilares de la Educación y llamaron a dos de sus profesores que tienen ya muy armado su número para animar el evento y ponernos a bailar  "Pajaritos a volar" (Norma Alonso imparte el Diplomado de Coaching Ejecutivo) y cantar canciones religiosas (Julio Vega, miembro del Programa en Innovación y Tecnología Educativa) porque sobre los cuatro Pilares de la Educación planteados por la UNESCO, sólo nos quedó la portada de un cuadernillo  para apuntes que nos dieron a la entrada del evento.  
Norma Alonso, entre otras cosas, nos aportó el verbo "coche" del cuál podría provenir el término coaching; nos contó como sacó adelante su taller con grandes empresarios porque su maestro le llamó por teléfono y le dijo que estando ella, el éxito era una garantía. También nos contó que su hijo no quiso jugar para la NFL porque donde él va, triunfa. Palabras poderosas: esencia del coaching.

Y si todavía no los impresiona su manejo del tema, a mí sí me impactó cuando dijo que le aconsejó a su hijo que no se atormentara por una pelea con su novia, total si no se iba a casar con ella, con que le diera un apachurrón (movimiento obsceno con los brazos), ¿Para qué se complicaba? Y cerró su participación con una frase de su autoría: "No eres responsable de la cara que tienes, pero sí de la jeta que pones". Y no se esponjen, porque no son groserías: son palabras de alto impacto.

Por su parte, el Dr. Julio Vega nos contó su paso por la vida: de vender refrescos junto al bracero de sopes de su madre, hasta el momento en que llegó  a Holanda a completar sus estudios, gracias al Tec de Monterrey. También nos contó que a partir de haber encontrado el " David" que había en la rocota que era su hijo, éste se  graduó (perdón, por ignorar qué le aporta su hijo titulado a la humanidad). Después se discutió con dos canciones que puso completitas (en video), previo aviso de hacer a un lado que fueran temas religiosos, lo importante es que tenían un bonito mensaje. "¡Vamos, canten!"
Lo más triste de  este show cómico-motivacional, es que  fue del agrado de muchos de los asistentes. Hubo quien aplaudió cada chiste; quien tomó notas de lo que se  iba diciendo; quien agradeció el hecho de que haya sido tan ameno y no puras cifras;  y quien  aplaudió de pie hasta el final.  Pan y circo para profesores de escuelas particulares por la módica cantidad de $230 pesos en  preventa.
El rector Pompa Padilla, mencionó que lo que le falta a nuestro país es actuar con ética para lograr verdaderos cambios sociales. Creo que aplica también al hecho de organizar responsablemente espacios donde se puedan preparar y actualizar los docentes que están en las aulas. Un Congreso con Conferencias  Magistrales, no una variante barnizada de intelectualidá de Los Comediantes de televisa sin risas grabadas.
 













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