10 de noviembre de 2013

El pánico escénico

Noviembre del 2005, Ozumba de Alzate.
A punto de empezar la función  y uno de los actor principales de mi montaje estaba  alcoholizado; otro de los actores  se puso diva cuando supo la situación y se negaba a dar función. A los dramaturgos del evento nos llamaron  para decirnos que no había comida para los actores y que el hospedaje tampoco estaba reservado, que lo resolviéramos cada quién como pudiera; el sonido de la feria era demasiado alto; en el auditorio municipal había una fiesta particular con sonido  y aunque teníamos micrófonos ambientales, los puestos de discos pirata nos ganaban en volumen. La directora general del evento salía para algún lugar de la república esa misma noche y con el ánimo enchilado preparaba la salsa para el chicharrón  que iba a convidar a parte de sus invitados al festival...
Yo había invitado amigos y familia y ya no sabía dónde poner la cabeza. Nerviosa, preocupada, enojada, presionada di función como pude. Fue un evento traumatizante que me rebasó. Ni el apoyo de la gente más cercana a mí, bastó para detener mi seguridad que ese día se perdió en algún sendero hacia los volcanes.
2006, Estrategias  de enseñanza-aprendizaje
Me tocó exponer un tema para mis compañeras de trabajo. El boicot inconsciente se había echado a andar desde que no preparé mi tema y una noche antes hice mi material de apoyo. Dormí poco y mal. No busco justificarme, en muchas otras ocasiones lo hice así durante mi vida escolar y casi siempre salí avante y condecorada. Pero en este caso, fue un rotundo fiasco mi participación: me trabé; volví a empezar  y en mi interior yo mantenía un diálogo conmigo misma: ¿Qué demonios estaba diciendo?, ¿Por qué mantenía ese doble diálogo, conmigo y con mis compañeras simultáneamente? Ellas tenían cara de pena ajena y misericordiosas no dijeron nada en la sesión de preguntas.
Estos dos eventos me sepultaron y evité a toda costa exponerme públicamente. La Yucuíñali aguerrida y pícara me abandonó. Ninguno de mis compañeros de CCH, hubiera pensado que se trataba de la misma persona pedante de aquellos días de escuela.
Aunque parecieran hechos aislados, detrás hay todo un historial de frases, comentarios y acciones que se van instalando dentro de ti hasta que encuentran el momento oportuno para germinar. Mi profe Monroy, decía que los elogios podían ser un arma de dos filos porque generan altas expectativas en los demás  (y uno mismo) y cuando  vienen los fracasos, no siempre se está preparado para superarlo.  

Me ha llevado hacer labor hormiga para restablecer la seguridad perdida. Así que cuando me propusieron integrarme al elenco de Anfitrión,  no lo dudé: era la ventana abierta después del último portazo que se cerró ante mi nariz. Todavía el día del estreno no sabía lo que podía pasar en el escenario, lo supe esa noche: se sembró la semilla de querer más. Porque como dice Kundera:
puede más el placer que el miedo.   




 

Anfitrión mx se presenta los miércoles 13, 20 y 27 de noviembre, 20:00 hrs. Foro Quinto Piso. Sn Jerónimo #74. Col. Centro.  Reservaciones: 57 09 10 93. Adolescentes y adultos. 

  



No hay comentarios:

Publicar un comentario