6 de junio de 2015

Watchala: Zoot suit

Homicidio calificado fue una de las primeras obras de teatro que vi en mi adolescencia, allá por el año 94. Guardo algunas imágenes e impresiones de esa puesta en escena: el vestuario setentero, un Diego Luna ligeramente rollizo y, a pesar de ser un tema interesante, la sensación general de un montaje muy denso. (Por cierto, también la vi en en el Centro Cultural del Bosque, con la Compañía Nacional de Teatro.) Un montaje en tono beige en todos los aspectos: nunca alcanzó un clímax. En el prólogo a Homicidio calificado de la edición de EMU, se dice que la intención de Rascón Banda era capturar la esencia del teatro documental y efectivamente, se queda en la exposición de un caso de injusticia y discriminación enfocado en el caso Santos Rodríguez, un niño chicano asesinado por un policía tejano.  El prólogo, escrito por Armando Partida Tayzan, hace referencia a Zoot Suit, la obra de Luis Valdez. Yo también las relacioné, pero en polos opuestos.

Aunque en cartelera se promocionaba como un musical, lo cierto es que el texto de Luis Valdez no sacrifica el tema en beneficio del espectáculo, antes bien, es una obra redondita con base en el caso Sleepy Lagoon, donde se implicó a jóvenes chicanos en un asesinato, en medio de un juicio lleno de irregularidades. Un buen texto, una buena dirección  (de Luis Valdez (2010) /con el remontaje de Octavio Michel, 2015) y un espectáculo vistoso lleno de música, baile y luces de neón contenidos en una escenografía en la que nada sobra ni está de más.

La dificultad de hacer teatro combativo, está en que a no toda la gente le gusta ver obras sobre temas sociales.  Y es que el riesgo de caer en un panfleto es muy grande. Lo único que lo puede salvar es la estética con la que se aborde el texto en equilibrio con el tratamiento del tema.  Y en este caso, Zoot Suit es un trabajo escénico muy  atractivo visual y musicalmente. El aspecto musical de la obra se vuelve la llave secreta para introducir al espectador en la esencia del ser pachuco. Con arreglos a los temas originales de Lalo Guerrero -otro chicano-, los actores sacan chispas en el escenario.

Me llamó la atención que buena parte del caló utilizado en la obra lo había escuchado desde niña en un contexto distinto, en el pueblo, con mi familia que regresaba de Estados Unidos. Con ligeras variaciones, los significados se mantienen vigentes y eso lo convirtió para mí, en una realidad mucho más cercana.

Zoot Suit plantea un caso específico de discriminación que sirve para explicar un fenómeno cultural, pero también un problema social y político, más amplio y aún vigente. Me agrada el tratamiento que se le da al personaje del Pachuco, que funciona las veces de narrador; otras como la voz interior del personaje principal o como analogía de Tezcatlipoca, "el espejo que humea", dios voluble que lo mismo regala bienes que dificultades.

Luis Valdez termina su historia con un final abierto, lo que permite al espectador elegir el que considere más a su gusto,  en un ejercicio de reflexión que se le deja de tarea  al espectador. Zoot Suit no puede pasar desapercibido por sus espectadores, es el claro ejemplo de lo que una obra didáctica bien montada puede lograr.


 La película lleva el mismo título y si no tuvieron la oportunidad de ver el montaje, es una buena opción  para ver la propuesta de Luis Valdez. Me quedo con la versión teatral y el gran trabajo de todo el equipo de Zoot Suit.

                    


Por si fuera de su interés, entrevista a Luis Valdez en la revista Proceso, 2010. http://www.proceso.com.mx/?p=105750

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