Después de cuatro meses de reposo (¡Jo! Me imaginé como una mantecada) y una vez superada la etapa del dolor físico y las desveladas por los horarios de medicamentos; seguida o acompañada de una ansiedad por no perder el tiempo, finalmente, julio representó para mí el primer mes en el que me cayó el veinte de que estoy en pausa. Esto significa que no tengo que justificar con números -de ninguna índole- lo que estoy o no haciendo.
Desde la primera semana en que salí del hospital, procuré sentarme sobre la cama o estar de pie. Acostarme de tiempo completo hubiera significado asumir que estaba ENFERMA y una sutil nube anímica me decía que no podía darme el lujo de achicopalarme. No cuando había jurado solemnemente que por lo que a mí tocaba, iba a hacer todo lo posible para recuperarme rápidamente. Tuve miedo de caer en un estado depresivo si le habría la puerta al llanto. Mi prioridad fue restablecerme en lo físico.
Ahora no sé si ocupar mi cabeza con lectura fue lo mejor o si por el contrario, debí llorar todo lo que se me antojara aunque no supiera ni a razón de qué, tanto sentimiento. Pero no me lo permití entonces y ahora es una posibilidad abierta. A llorar se ha dicho, si lo necesito. Y es que los cambios hormonales me tienen frita. Pero eso es motivo de otra entrada. Hoy quiero engalanar el blog haciendo mi propio listado de Lo gacho y lo chido de... Como en el Tentero, publicación para niños que me divierte mucho.
LO GACHO Y LO CHIDO DE LA OPERACIÓN
Lo gacho
- Es que me sacaron el aserrín.
- Tengo cambios físicos.
- Tengo una gran cicatriz.
- No puedo cargar cosas pesadas.
- Los exámenes de rutina para detectar anomalías.
Lo chido
- Es que ya no tengo un problema de salud
- Mi complexión es parecida a la que tenía antes de enfermarme.
- No está tan feo el zurcido.
- Mi familia me apoya cuando lo requiero.
- Los análisis son anuales.
LO GACHO Y LO CHIDO DE PERDER EL TRABAJO FIJO
Lo gacho
- Que no tengo un salario seguro.
- Extraño el trato humano con alumnos y compañeros.
- Ya no chacoteo con mis amigas en los ratos libres.
- El ocio es mal consejero.
- Perdí el hábito de despertar temprano.
Lo chido
- Como no salgo, no gasto.
- Hay gente y prácticas que no extraño.
- Tengo tiempo para leer sólo lo que me gusta.
- Reencontré la encuadernación.
- Disfruto la intimidad y la lucidez que me brinda la noche.
Puedes acceder a la versión electrónica de El Tentero en www.eltentero.com.mx. "Para que sepas lo que no debes".

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