Seven me impactó mucho la primera vez que la vi, a mediados de los noventa. Hace como una semana la volví a ver y aunque el efecto sorpresivo del final ya se perdió, lo cierto es que el planteamiento no deja de ser escabroso: la delgada línea que separa al asesino y al justiciero.
De hecho, una de las historias que más me gustan de Batman, es la de la novela gráfica Arkham Asilum: A serius house a serious earth, donde él mismo desconfía de su cordura y teme llegar a sentirse como en casa al entrar a Arkham.
En Celda 211, vemos no sólo el cambio de rol de Juan Oliver, sino también - y sobre todo- de percepción de lo que significa el sistema carcelario español. Así pasa de funcionario de prisiones a líder del motín de reos.
De entrada, lejos del esquema hollywoodense, el policía no acaba matando a todos los presos para salir bien librado. A través de la mirada de Juan Oliver, podemos ver la contraparte de lo que es un reclusorio: paredes arañadas con mensajes anónimos de presos que intentan dejar vestigios de su existencia; amistad, lealtad, policías sádicos..
Mientras veía Celda 211, en un flashazo me vino a la memoria The dark night, cuando el Joker les plantea a los rehenes que están en diferentes buques, eliminar al otro grupo para poder sobrevivir. ¿Quién merece vivir: la mejor sociedad de Gótica o los reos de alta peligrosidad?, ¿Qué grupo resulta más humano en su decisión?, ¿Quién puede decidir qué vidas son más valiosas que otras?
El personaje de Malamadre me resultó conmovedor. Es un hombre que a pesar de la apariencia ruda, al entrar en contacto con Juan Oliver, podemos ver su otra faceta: la de un hombre mucho más sensible de lo que admite públicamente. Desde el principio vemos que muestra simpatía por Calzones y de ahí en adelante, lo veremos confiar -prácticamente- en un desconocido. A Juan Oliver, por su parte, le va cambiando la vida con cada acción que va tomando dentro de la prisión, hasta ser parte del registro mudo de la pared de su celda.
Al final resulta descorazonador ver lo que desde el principio sabes que pasará: un Estado que asesina; que manipula la información; que traiciona a propios y extraños. Una fuerza abstracta que oprime hombres que antes llevó al extremo de la violencia y la desesperación.
Nada se sabe sobre los antecedentes penales de ninguno de los presos: no importan. El guión se centra en los vínculos que se estrechan o se rompen en la prisión con la llegada de Juan Oliver (Calzones) y su camino hacia el horror.
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