1 de junio de 2013

Rápidos y furiosos

Aunque la historia está llena de inconsistencias y escenas inverosímiles, lo cierto es que Rápido y furioso 6 me mantuvo al filo de la butaca  todo el tiempo. ¿El gancho? El sentido de pertenencia y (he de reconocer), el morbo por la reaparición de Lety.
 
 
 
Desde el inicio vemos a un protagonista (Dominique) que aunque lleva una vida ilícita, mantiene  a la hermana (Mia) al margen de sus negocios chuecos; aunque malo con los malos, es dócil con la novia (Lety), quien además es parte de ese ambiente de carreras callejeras. Entonces entra en escena el chico chido de la película (Paul Walker) como  policía  que se infiltra en el clan y termina enamorado de la hermana de Dom. Hasta ahí el grupo base.

Para la quinta película, los amigos del vecindario se reducen al ex pretendiente de Mia que va a morir en Río de Janeiro; los nuevos amigos y equipo de trabajo se va a conformar con colegas convocados para dar un tentador golpe en esa misma ciudad que los podría sacar de trabajar. Se agrega una mujer policía que ocupará provisionalmente el lugar de Lety (Michell Rodríguez), a quien dan por muerta. 
 
Todo está puesto para la sexta película: Dom lleva una vida pacífica en las Islas Canarias con su nueva pareja cuando Hobbs, (policía estadounidense) llega a pedirle ayuda y le muestra  fotos actuales de Lety. En adelante la tensión estará puesta en ese reencuentro.
 
Balazos, corretizas y un muy buen agarrón entre Lety y otra policía a catorrazo limpio aparte, las historias de amor paralelas van aderezando todo lo demás y  a mi parecer, disculpan aquellas escenas que en otro contexto no dudaría en abuchear. Como la atrapada de Dom cuando Lety sale volando del tanque, sólo comparable (por lo chafa) con el salto de una azotea a otra de Banderas con Salma Hayek en Pistolero.

Declaro mi particular simpatía por los personajes principales. Tienen un clan rete jalador que se cuida las espaldas mutuamente, por lazos de sangre, sentimentales o de camaradería. Se mantiene constante el código de honor del protagonista: la familia ante todo, donde los amigos son  como una segunda familia. Todos se procuran y se cuidan entre sí. Es fácil empatizar con los Toretto y compañía  por el asunto de la lealtad que se profesan. Pues, ¿Quién no ha deseado sentirse parte de un grupo, equipo, etc. como ése?
 
Mientras corren las estruendosas escenas no puedo evitar que mi cerebro reaccione y  me cuestione sobre lo que veo y escucho: ¿Es posible mantener un amor incondicional por alguien que no te recuerda?, ¿Puedes enamorarte de cero por segunda vez de una misma persona?
 
Las tres parejas que vemos en la pantalla tienen ciertas particularidades que las hace diferentes a pesar de desarrollarse en un contexto similar. Quizá la pareja más convencional sea la de Brian con Mia Toretto (haciendo a un lado su afición por la velocidad): son un matrimonio joven con la ilusión de su primogénito. Dom y Lety es una pareja menos formal pero no menos comprometida; mucha pasión, nada de niños y mucha adrenalina.

Lue y Gisele es una pareja muy particular. Su romance empieza como un elemento chusco en la quinta película,  pero se torna hasta cierto punto melancólica: él es el romántico, la observa a cierta distancia, respetando  su espacio, su personalidad y  sus desiciones.

Ella, por su parte es práctica y con los pies en la tierra; no espera un contrato matrimonial para  sentir que ha sentado cabeza, consciente de que la vida que llevan tiene como consecuencia que la muerte los puede alcanzar en cualquier momento. Me gusta su escena al final de la película: me conmueve que  él piense que la está salvando y es ella quien en realidad lo salva a él.
 
Hay otras dos escenas que me agradaron particularmente. La primera, cuando con mucha  sangre fría, la nueva pareja de Dom le da carta libre a  éste para que vaya a buscar a Lety. Incluso, es Elena quien se encarga de poner a salvo al hijo de Mia. Y al final, decide  retomar su vida como policía, asumiendo que su lugar no está con Dom, sino haciendo lo que sabe y le gusta ser. Se hace a un lado con dignidad y sin chantaje.
 
 
 
 
Creo que justamente por eso, la rivalidad entre ellas no es un tema que se aborde en la película. Ambas (Elena y Lety), son mujeres que son buenas en lo suyo y saben ser compañeras de Dom más que una pareja inútil que funciona sólo como atractivo visual en la película. De hecho, ésa es una característica de los personajes femeninos en toda la saga. Gisele, por ejemplo, no duda en incorporarse a la nueva misión; su futuro matrimonio es un asunto secundario y cuando su prometido le pide que se cuide, ella responde que esa es la forma en que decidieron vivir.
 
La segunda escena es cuando Dom deja que Lety regrese con los malos. Aunque se podría tomar como chantaje, no trata de convencerla de  nada; ni  siquiera le propone que no regrese con Shaw, sólo evoca recuerdos de su pasado común, apelando a su memoria sensorial. Como no le resulta, la deja marcharse. Al final, es la misma Lety quien decide quedarse con ellos.   
 
Pienso que hay muchos momentos en los que no sé si se trata de un recurso para no enbrollar la anécdota o realmente se concibieron a los personajes como gente que está más allá del bien y del mal y por lo cual no se casan con el pasado; hacen constantemente  borrón y cuenta nueva sobre los errores de los demás, permitiendo que  la vida continúe. Lo cual tiene sentido, dado su modus vivendi. ¿Tiene caso el rencor, cuando constantemente están en peligro?
 
De tal forma, Dom excusa a su cuñado por el accidente de Lety y ésta a su vez, tampoco le permite que se disculpe ni le aclare lo que pasó. En realidad,  salen sobrando las escenas de Brian en la cárcel, dado que a nadie le interesa saber cómo ni por qué del "pequeño incidente".

Incluso, Mia le permite a Brian irse con su hermano a buscar a Lety, sin ningún reproche por exponer su vida o dejarla sola con el hijo. Por su parte  Elena se hace a un lado cuando regresa Lety a la vida de Dom y ésta aún sin memoria, se queda con los Toretto.   ¿Será, como dice Bill a Kiddo -en la película de Tarantino-, que nadie puede borrar la esencia de cada persona y que aún cuando hagan vida como la gente ordinaria, no pueden dejar de ser  quienes son al vivir al límite? Dom dice en tono romántico y no menos melodramático, que el indulto y la libertad es algo que no se pensó para gente como ellos. 

Tengo mis dudas sobre su final feliz. Soy una escéptica ante  tanta gente civilizada junta. Por lo pronto, me quedo con un buen sabor de boca y  a la espera de la séptima entrega aunque para mi gusto, ahí ya no hay nada más que contar.

 
 
 
 
 
 
 
   
 
 
 
 
 
 

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