Dicen que no se siente la despedida
dile a quien te lo dijo, que se despida...
Hay despedidas que son necesarias; otras que son forzosas; otras dolorosas; o sanas; inesesperadas; melodramáticas; rápidas; angustiosas; largas; turbias; temporales; parciales; falsas; contundentes; para siempre; etc., pero inevitablemente, algo nos provocan. Algo mueven, algo desajustan para llevarnos, generalmente, a un nuevo orden.
I.
Aquí en esta bolsa me cabe la vida /
con ella en la espalda, soy libre otra vez...
La voz de Emmanuel salía del radio. Stereo Joya amenizaba las jornadas matutinas de mi servicio social en el área de microfilmación en el CESU (ahora IISU). Esa canción me recuerda mucho a mi papá. Siempre se sentaba en la mesa, y la repetía y la repetía hasta que un día se fué y no volvió.
Ahogué la carcajada cuando me di cuenta de que iba en serio su historia. Reí porque a mí me traía recuerdos agradables de mi niñez: él y Raphael acompañaban mis horas de dibujo nocturno junto a mi hermano mayor. Y en su caso, supuse que me hablaría de su hartazgo por la canción, sin imaginar que se trataba de algo de ese tamaño.
Era la crónica anunciada de una despedida. Un buen día (o uno muy malo), mi compañera regresó de la escuela con sus hermanos, pero su papá no. Ni ese día ni ningún otro. Puse atención a la letra y me imaginé dando vueltas en la cabeza de aquel hombre las palabras suaves y lentas de Emmanuel; como el goteo de una llave en mal estado. No es una letra que celebra la partida; no hay reclamos exaltados, la sensación general es de un gran desgaste que hace de esa despedida algo inevitable, sin marcha atrás.
Es un cometa la imagen
es un mapa de vapor
Voy por cigarros - le dijo-
se puso el sombrero y jamás regresó...
Es un chiste común que la gente que se quiere desafanar de alguien o de algo, cuando se va, dice : "voy por cigarros", en el entendido de que no regresará y es una vacilada. Pero en la rola de Rodrigo González, esa frase no busca la risa cómplice de quien escucha. Más bien abre un umbral de incertidumbre ante una desaparición. ¿Se fue por su gusto?, ¿Quién o qué le impidió regresar? Una frase que tal vez no fue dicha para despedirse, se volvió lo más cercano a una despedida ante la ausencia prolongada de una persona cercana.
III.
Ya estoy curado, anestesiado,
ya me he olvidado de ti
Hoy me despido de tu ausencia
ya estoy en paz...
La despedida de a "mentis" se ocupa para despachar a unos que se fueron antes de que les diéramos el visto bueno y el desapego con el que aparentemente se les habla, no existe. En realidad se trata de una respuesta de último momento como contestación a una despedida por la vía de los hechos (con o sin palabras) otorgada por alguien que si nos vuelve a ver, ni nos recuerda. Es decir, la nuestra se vuelve una despedida de ardilla, con un: "Y no regreses ¡nunca!" dicho ante una puerta cerrada en nuestras narices. (¡Ja! Alguna vez me alcoholicé oyendo sólo esta rola). Despedida para alguien que en el fondo, nos gustaría que siguiera aquí y que por supuesto, sin estar presente, su recuerdo aún nos ronda disimuladamente.
IV
¿Cuál de los dos (...) sufre más penas
el que se va o el que se queda?
el que se queda, se queda llorando
el que se va, se va suspirando
Con o sin suspiro, me parece que el que se va, tiene abiertas las espectativas de lo que sigue en el camino; puede ser un futuro incierto, pero todo puede suceder con la mirada al frente y los pies avanzando; bueno o malo, todo es futuro, todo está por venir. Amolado el que se queda con la pena, con los recuerdos, con la ausencia, con las cuentas, el tiradero, los pendientes, las preguntas, etc.
En todo caso, si me preguntan de qué lado prefiero estar, sin duda, del de los suspirones que se van. Hay lugares y ocasiones en las que despedirme ha sido muy difícil y lo he retrasado lo más posible; pero siempre he visto, a la larga, que fue una buena decisión partir.
Y en momentos de pérdidas como es este, me animo pensando, que quien se fué, tenía un camino que recorrer en otro lugar. ¿Y quién sabe? Si algo nos faltó aprender, quizá la vida nos vuelva a reunir.
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