La mirada de las aves siempre me han generado sospechosísmo porque es evidente que nada que te mire de lado puede ser de fiar. Creo que del reino animal, las aves son los animales que menos me gusta tener cerca, después -claro- de algunos roedores. El pico de las aves me intimida, así se trate de un pipito (cría del guajolote). Sobre todo después de ver un pollo robando un pedazo de tasajo de res y comérselo en segundos.
Total que de camino a un zoológico cerca del D.F. nos enteramos de que ya no lo abrían. La providencia y algunos señalamientos se encargaron de guiar nuestros pasos a El Nido, aviario perdido entre el concreto de Ixtapaluca, Edo. de México.
¡Qué sorpresa encontrar flora y fauna selvática en medio de unidades habitacionales, cines y centros comerciales! 8 hectáreas de respiradero natural. El Nido da alojamiento a jaguares, tigres siberianos, tucanes, quetzales, águilas, cacatúas, guacamayas, buitres, búhos, flamencos, monos, ¡hasta periquitos australianos!
Qué sensación tan rara tener una de estas aves sobre la mano y brazo. Los pellizcos no malintencionados sino necesarios para guardar el equilibrio y no caer ante la llegada de otros ejemplares que también bajaron buscando alimento, no dejaron de darme ñáñaras aunque fueran inofensivos.
Los agapornis se veían tan sanos, que su plumaje amarrillo recordaba un mango liso y maduro con los colores rojo y verde entremezclados. Comieron de mi mano y los nervios me hacían reír sin que las aves dieran señales de molestia. Quizá por eso me cayeron tan rebien. Eso o su azotada historia de amor y es que en el nombre llevan la penitencia. Se conforma de dos palabras griegas: ágape (amor) y ornis (pájaro).
Nos contaron que cuando muere la pareja de un agarponis, éste deja de comer y beber para morir también. No sé si el suicidio sea cierto o sea otro de los cuentos chinos que nos contó el inexperto guía, pero de que se les considera un símbolo de amor por el vínculo que forman con su pareja, (lo cual los lleva a compartir mucho tiempo juntos) eso si está documentado.
Lo mejor del aviario está en el estudio del doctor Estudillo (fundador) e hijos, porque las aves no están enjauladas sino que vuelan sobre nuestra cabeza. Por un momento imaginé que me encontraría al dar vuelta en una esquina al dr. Dolittle charlando con los animales en medio de la vegetación del lugar.
El Nido es un lugar que refleja amor por los animales. Se les ve sanos y al parecer, bien alimentados. Definitivamente, te deja un buen sabor de boca .
El Nido. Av. Acozac s/n. Esq. Calle Progreso, Ixtapaluca, Edo. de México.
¡Orales!, ¿No te encontraste al Chuy por allá? Su fanatismo por las aves lo llevó por esos lares recientemente.
ResponderEliminarPues yo y mis ñoñeces, eso de mirar de lado tiene su razón de ser, es más por supervivencia que por sospechosísmo. Casi todos los herbívoros tienen los ojos mas ubicados hacia los lados para tener un campo visual mayor y así estar atentos ante el acecho de un peligro, mientras que los depredadores tienen los ojos hacia enfrente para ubicar mejor a sus presas, así que si de alguien no habría que fiarse es de quien te mire frente, ¿no?
Con tu historia me acordé de Johnny Cash, que murió poco después de que su esposa June Carter muriera. Y no sé porque también me acordé de Jorge Luke, que dicen murió de depresión por no encontrar trabajo (tal vez hacer películas era su amor en esta vida), ¡mira que cosas!, hasta apenas me entero de que era hecho en CU y que había trabajado con Jodorowsky.
Saludos, y “Larga vida y prosperidad”
RGT