Miraba el noticiero de Joaquín López-Dóriga, quien sorprendido y enojado al mismo tiempo, anunciaba que en el referéndum celebrado
en Gran Bretaña para definir su permanencia o no en la Unión Europea, los
votantes se habían manifestado por la salida: el Brexit había ganado por una diferencia mínima de votos. Después, el
conductor continuó su discurso mencionando la reacción de algunas
personalidades del ámbito europeo ante este hecho; el impacto en el mundo
financiero y la desolación de los jóvenes británicos por lo incierto de su
futuro.
Concluido el tema británico,
abordó el tema de Oaxaca y su indignación creció. La nota empezaba con un
comentario del Secretario de Educación Aurelio Nuño, quien desolado declaraba que
le resultaba satisfactorio el diálogo entre la Secretaría de Gobernación y la
dirigencia de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE). Inmediatamente, el conductor anunció el desabasto de alimentos en el estado
ocasionado por los bloqueos carreteros y justo aquí soltó la condena: ¡Que se
joda Oaxaca!
Contextualizando, la condena
venía a cuento porque desde su perspectiva, la irracionalidad y la barbarie de
los oaxaqueños que decidieron cerrar las carreteras como mecanismo de presión
para establecer una mesa de diálogo con el gobierno estaba provocando que otros
oaxaqueños se quedaran sin alimentos.
Con independencia de que ambos
temas, el referéndum británico y la ingobernabilidad en Oaxaca son temas que
ameritan una amplia reflexión, lo que quiero resaltar es el hecho de la
indignación del conductor porque la realidad no se ajusta a su ideal de como ésta debe ser. De tal forma, para los británicos lo conveniente es permanecer en un bloque
económico más amplio y que los habitantes de Nochixtlán, no deberían
permitir y menos apoyar las acciones de un grupo a todas luces impresentable,
como la CNTE. Terca realidad.
La arrogancia del comunicador,
que por informar las noticias todas las noches se pretende poseedor de la verdad
absoluta o por lo menos del deber ser, le impide el pequeño acto de humildad de
sólo mirar lo que ocurre frente a sus ojos y preguntarse por qué los británicos
han decidido explorar otra vía; por qué los jóvenes -con la ventaja que
representa ser usuario de tiempo completo de las redes sociales-, no promovieron
y convencieron al resto de los votantes acerca de las ventajas de permanecer en
la Unión Europea;o por qué la ingobernabilidad en Oaxaca se está volviendo
cíclica y no se ha resuelto dentro del mismo estado o de qué manera se ha hecho que no satisface a los manifestantes; por qué la población de las
diferentes regiones apoya y participa en acciones que, según los medios, les
son tan lesivas.
Vale la pena tener en cuenta cuando nos sentamos frente al televisor, lo que menciona Ryszard Kapuscinski(premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades en 2003), "actualmente la información es sólo objeto de mercancía" y como tal, queda sujeta a las reglas del mercado. Las empresas de comunicación crean un mundo que resulta atractivo para el consumidor, sin importar si es real.(1)
Por supuesto va un saludo y el reconocimiento para los
reporteros que a riesgo de su propia vida, acuden a los lugares donde ocurren
los hechos e intentan buscar testimonios que den cuenta de lo acontecido,
considero que la mejor manera de honrar su trabajo es buscar otras fuentes
alternas como la prensa escrita, la radio, las redes sociales, que nos permitan
formar un criterio propio y contrastarlo con la verdad digerida que ofrecen los conductores en la televisión que como agentes de mercado, intentan vendernos una imagen poco objetiva del diario acontecer.
1. González Calvo, Gerardo, África en los medios. Un silencio clamoroso, en Castel - Sendín (eds), Imaginar África. Los estereotipos occidentales sobre África y los africanos, España, Ed. Catarata - Casa África, pp. 153 -156.
1. González Calvo, Gerardo, África en los medios. Un silencio clamoroso, en Castel - Sendín (eds), Imaginar África. Los estereotipos occidentales sobre África y los africanos, España, Ed. Catarata - Casa África, pp. 153 -156.
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