Si fuera millonaria me gustaría tener una biblioteca pública.
Con un gran acervo y un equipo de bibliotecólogos que la tuvieran muy ordenada.
Y tener un espacio con grandes ventanales y gruesas cortinas para recibir a los caídos
que necesitan restauración o que por vanidad pidan una encuadernación.
Tendría que haber alfombras pachonas, cojines y pufs de colores.
Un despachador de café de sabores y mucha agua simple.
Una zona de hamacas
en un jardín empedrado, pasto verde muy brillante y un espejo de agua.
Y un baño.
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