No hablaré de que Chole me agarró de la mano ni del Kaopectate ni del Pepto. Lo escatológico no es lo mío. El sábado 06 de octubre se llevó a cabo la X Carrera Nocturna del Circuito Universitario de Carreras que organiza la Dirección de Actividades Deportivas y Recreativas de la UNAM.
Hace 10 años la corrí por primera vez y desde entonces, rigurosamente, yo y poco más de tres mil universitarios más, nos damos cita cada año para gastarnos las suelas y el cartílago esa tarde-noche de octubre. Desde los preparatorianos que van a ganarse unos puntos extras en su clase de educación física, hasta los veteranos cuyas piernas delatan todo su kilometraje. Y entre esa multitud, los ex hijos del AFG, que dejamos nuestras sedentarias vidas cotidianas para correr ese día. Aunque sea sólo ese día.
Este año llegué una hora antes de la salida. Pasé a la Biblioteca Central a cambiarme, dejé mis cosas en paquetería; saludé a los ex compañeritos del AFG; calenté; hice un acto de valentía extrema pasando a los wc portátiles que colocan en el área de salida y me fui colando entre las pumas que ya estaban preparadas para la salida, buscando no quedar al final con las preparatorianas.
Universitarias: ¡México, Pumas, Universidad...! ¡Qué emoción gritar los goyas previo a la salida! Eso siempre me entusiama deveras. Dieron el afónico disparo de salida y empezamos el trote por la primera subida hacia los campos de fútbol. Ahí fue cuando me di cuenta de que habían cambiado la ruta y eso me tuvo a la espectativa.
Y no fue lo único que cambió. La Nocturna empezó siendo una carrera gratuita para los estudiantes y con una cuota de recuperación para trabajadores y académicos, pero este año estuvieron a punto de cancelarla junto con el Pumathon, (carrera de 10 kms con la que se cierra el Circuito) por falta de presupuesto.
Ya otros años se había corrido el rumor de que querían quitar el programa de AFG y el Circuito, pero todo había quedado en rumores. Pero al parecer, este año los usuarios de estos servicios tuvieron que hacer presión mediante escritos y reuniones con los directivos para pedir que no se cancelaran las carreras.
Es triste porque aunque dejaron que La Nocturna se hiciera, no se prestó el Estadio Olímpico, que es donde se instala la meta y la zona de premiación; además, la cuota de recuperación se pidió también a los estudiantes.
Hace 10 años, en La Nocturna y en Pumathon nos daban el número de corredor impreso, 4 seguros para prenderlo a la playera del evento y una medalla, de rigor. Después, cambiaron la medalla por un llavero y finalmente, hace un par de años, lo eliminaron. También llegaron a repetir el modelo de playera en las dos carreras para economizar en el pedido.
Yo me enteré hasta el final de la carrera, mientras repartíamos abrazos entre los ex compañeritos del AFG y tomaban las fotos del recuerdo que ya han de estar circulando en facebook. Pero quizá muchos de los pumas que estuvieron ahí no lo sepan todavía y tampoco se enteren después que este circuito de carreras se ganó de nuevo con organización y convicción de universitarios para los que dejar el hígado en el asfalto del circuito universitario cada año, es una forma más de vivir la universidad.
Ser puma de sangre azul y piel dorada no se queda en el fútbol. El logo del puma deportivo que diseñó Manuel, "el pájarito" Andrade, inicialmente estaba destinado a todos los equipos de la Universidad y de hecho se le solicitó en la misma Dirección de actividades deportivas y recreativas, no por el Club Universidad Pumas. Si el señor Narro se hubiera asomado, aunque fuera a las cámaras de seguridad de CU a ver la carrera, (ésta u otra) se daría cuenta que además del verdadero olor a puma que ahí se despide, está el sudor, el entusiasmo, la camaradería, las sonrisas, el dolor, el cansancio, el espíritu de la Universidad corriendo entre nosotros. Sabría lo que tiene de cierto el eslogan oficial: "Esto también es la Universidad".

Este año llegué una hora antes de la salida. Pasé a la Biblioteca Central a cambiarme, dejé mis cosas en paquetería; saludé a los ex compañeritos del AFG; calenté; hice un acto de valentía extrema pasando a los wc portátiles que colocan en el área de salida y me fui colando entre las pumas que ya estaban preparadas para la salida, buscando no quedar al final con las preparatorianas.
Universitarias: ¡México, Pumas, Universidad...! ¡Qué emoción gritar los goyas previo a la salida! Eso siempre me entusiama deveras. Dieron el afónico disparo de salida y empezamos el trote por la primera subida hacia los campos de fútbol. Ahí fue cuando me di cuenta de que habían cambiado la ruta y eso me tuvo a la espectativa.
Y no fue lo único que cambió. La Nocturna empezó siendo una carrera gratuita para los estudiantes y con una cuota de recuperación para trabajadores y académicos, pero este año estuvieron a punto de cancelarla junto con el Pumathon, (carrera de 10 kms con la que se cierra el Circuito) por falta de presupuesto.
Ya otros años se había corrido el rumor de que querían quitar el programa de AFG y el Circuito, pero todo había quedado en rumores. Pero al parecer, este año los usuarios de estos servicios tuvieron que hacer presión mediante escritos y reuniones con los directivos para pedir que no se cancelaran las carreras.
Es triste porque aunque dejaron que La Nocturna se hiciera, no se prestó el Estadio Olímpico, que es donde se instala la meta y la zona de premiación; además, la cuota de recuperación se pidió también a los estudiantes.
Hace 10 años, en La Nocturna y en Pumathon nos daban el número de corredor impreso, 4 seguros para prenderlo a la playera del evento y una medalla, de rigor. Después, cambiaron la medalla por un llavero y finalmente, hace un par de años, lo eliminaron. También llegaron a repetir el modelo de playera en las dos carreras para economizar en el pedido.
Yo me enteré hasta el final de la carrera, mientras repartíamos abrazos entre los ex compañeritos del AFG y tomaban las fotos del recuerdo que ya han de estar circulando en facebook. Pero quizá muchos de los pumas que estuvieron ahí no lo sepan todavía y tampoco se enteren después que este circuito de carreras se ganó de nuevo con organización y convicción de universitarios para los que dejar el hígado en el asfalto del circuito universitario cada año, es una forma más de vivir la universidad.
Ser puma de sangre azul y piel dorada no se queda en el fútbol. El logo del puma deportivo que diseñó Manuel, "el pájarito" Andrade, inicialmente estaba destinado a todos los equipos de la Universidad y de hecho se le solicitó en la misma Dirección de actividades deportivas y recreativas, no por el Club Universidad Pumas. Si el señor Narro se hubiera asomado, aunque fuera a las cámaras de seguridad de CU a ver la carrera, (ésta u otra) se daría cuenta que además del verdadero olor a puma que ahí se despide, está el sudor, el entusiasmo, la camaradería, las sonrisas, el dolor, el cansancio, el espíritu de la Universidad corriendo entre nosotros. Sabría lo que tiene de cierto el eslogan oficial: "Esto también es la Universidad".
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