Si algo me gusta de las novelas de Reinaldo Arenas, es que sus historias empiezan en tierra conocida y se elevan hasta casi perderse en el cielo de lo fantástico y conforme se jala el hilo del cometa, uno no sabe si bajará hecho girones o se quedará atorado entre las ramas de un árbol, pero de que no regresa intacto, eso es seguro.
Por eso me cercioro de que mi estado de ánimo esté en condiciones de aguantar una zarandeada de Arenas antes de empezar a leerlo. A mediados de 2011 me encontré con Antes que anochezca, una novela cuya lectura fui prolongando durante una buena cantidad de meses hasta que en los primeros días de este 2012 finalmente terminé.
Si bien es cierto que lo que escribe Arenas es una mezcla de realidad y ficción desde el inicio de la narración, lo que la hace una autobiografía más literaria que histórica, también lo es, que la magia del texto literario, se pierde en cuanto nos topamos con el panfleto anticastrista. Cuando apenas empiezan a ganar altura las imágenes delirantes del Reinaldo personaje, de pronto, con unas líneas, nos regresa a la realidad del Reinaldo hombre.
| Reinaldo Arenas, fotografiado en Nueva York en 1982 por el pintor Jorge Camacho |
Si bien es cierto que lo que escribe Arenas es una mezcla de realidad y ficción desde el inicio de la narración, lo que la hace una autobiografía más literaria que histórica, también lo es, que la magia del texto literario, se pierde en cuanto nos topamos con el panfleto anticastrista. Cuando apenas empiezan a ganar altura las imágenes delirantes del Reinaldo personaje, de pronto, con unas líneas, nos regresa a la realidad del Reinaldo hombre.
¿Hasta dónde llega nuestra objetividad cuando hablamos de nosotros mismos? ¿Nos gana la autocompasión? ¿Realmente los otros son los hijos de la chingada? ¿Lo que contamos tiene un velo para cubrir nuestras propias verguenzas? ¿Escribimos la historia oficial donde somos las víctimas, pero no los estúpidos, ni débiles,ni nada que nos pueda dejar en mal? ¿Y ante quién exactamente tendríamos que quedar bien si de cualquier forma nadie hablará de nosotros cuando hayamos muerto?
Manoseamos nuestros recuerdos cada vez que los contamos. Y al final de nuestros días quedará una versión corregida de quienes fuimos y de los hechos en los que participamos. Seremos otros incluso para nosotros mismos. Lo más terrible es que no importa qué tanto miéntamos y si lo tomamos por cierto, nosotros o la gente que nos rodea, la muerte terminará con todo. Antes que anochezca es un título que hace referencia al plazo que tenemos para hacer algo. Un plazo real o figurado pero que se nos presenta y cambia nuestros planes y jugadas.
Por último, independientemente de que Arenas mienta o no en las 340 páginas del libro, lo que me parece tremendamente conmovedor son los dos últimos renglones de su autobiografía: es la imagen de un hombre solo con la certeza del final.
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