En días pasados acudí a un foro
denominado “Una mirada hacia África: Presente, integración y futuro”, donde se presentaron
quince ponencias expuestas por dos tipos de ponentes: académicos y
diplomáticos de diferentes países de ese continente.
De manera general los académicos
abordaron temas sobre democracia, género, relaciones internacionales, cultura y
medios de comunicación, en tanto que los diplomáticos expusieron el estado de
las relaciones diplomáticas de sus respectivos países con México. Quiero
comentar el contenido de la exposición del Dr. Koulsy Lambo, el único académico
africano en el evento y director de Casa Hankili en México, lugar donde se
difunden las diferentes manifestaciones culturales de los países africanos.
De manera breve (por el tiempo
asignado para su participación), el Dr. Lambo expuso el proceso mediante el cual
Europa Occidental ha impuesto una ideología meta sistémica desde la cual se
cataloga a los países. En este caso, los pueblos africanos desde este
parámetro resultan ser comunidades de salvajes, violentos, muy cercanos a un
estado animal; con mundos amíticos, sin arqueología, ni escritura, ni
filosofía, fetichistas, inmóviles e incivilizados. África es la tierra del
hambre, la enfermedad, la miseria y la violencia, liderada por gobernantes
corruptos. Es esta idea del Continente la que se ha difundido.
Lo anterior tiene la intención de
justificar la intervención de las potencias europeas y de Estados Unidos en el
continente. Anteriormente, sometiendo a esclavitud a los africanos que fueron
sacados de sus lugares de origen y trasladados a otros países en calidad de
esclavos; posteriormente, ocupando sus territorios para explotar sus riquezas
naturales: fauna, minerales y petróleo, entre otros; y actualmente, con las
pantallas de la ayuda humanitaria y de la colaboración para el patrocinio de
atletas de alto rendimiento para la obtención de medallas para los países patrocinadores.
El ponente mencionó que esta
situación ha generado entre los africanos sentimientos de miserabilismo, es decir, que lo africano carece de
valor; altercidio, odio a sí mismos y afropesimismo,
refiriéndose a que África no tiene futuro. Este sentir ha llevado a los jóvenes
africanos a verter ácido en su piel buscando aclararla y al uso excesivo de
químicos para alaciarse el cabello y un creciente afán por adoptar prácticas
culturales de occidente.
El Dr. Koulsy cerró su intervención señalando que sería bueno recordar que África es el origen de la vida, poseedora de una cultura milenaria que se niega porque no se parece a la de Europa occidental y que: “Europa va deconstruyendo lo que África ha construido por siglos, África representa para Europa lo que se desprecia porque no se tiene pero se desea para sí.”
Seria bueno ceder la palabra a los africanos para hablar de sí mismos y que los otros, los no africanos fuéramos más receptivos para conocer todo lo que este continente tiene para compartir.
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