4 de diciembre de 2014

Gardi Hutter: la consen

Gardi Hutter
Tomado de clownelinguagem.blogspot
No sé si fue la luna, mi espectativa demasiado alta o un público fácilote lo que me impidió conectar con el trabajo de Gardi Hutter. Y es que en la clase magistral, La tragedia cómica, que presentó  hace unos días, dejó muchas buenas ideas rumiando en más de una cabeza ese día. Pero lo que fue hoy, yo no pude  hacer clic.

Desde que aparece Juana, en el escenario, las risas se dejaron escuchar y al menor movimiento,  se multiplicaron sin que hubiera -todavía, en ese momento- evolución en la acción o en el carácter del personaje. El público se mostró más que generoso en risas y aplausos. Y el acabose para mí, fue cuando alguien del público tomó sus cinco minutos de fama al carcajearse de forma incontenible con lo que prolongó el espectáculo justo antes del final. 

Lo que siguió, fue una lección por parte de Gardi Hutter sobre lo que se debe hacer en un  caso de éstos: primero lo identificó, después le cedió el foco y por último, retomó la acción  que la llevaría al cierre de su espectáculo. 

Un final que no supo a final: muy al estilo griego, la muerte del personaje no ocurre en escena. Pero luego de esta situación con la persona que contagió a los demás con su carcajada, el público estaba en un nivel de risa muy alta, así que cuando el personaje cae por enésima vez dentro del tanque de agua-lavadora (según los referentes de cada quién), tú esperas que de nuevo y de forma ingeniosa, se levante. Y no ocurre. En su lugar aparece un letrero que nos avisa el fin. Para los aplausos, Gardi  Hutter sale con unas simpáticas alas, el público se levanta de su asiento y el teatro se inunda de aplausos. Tres o cuatro veces, la actriz suiza da las gracias al apreciable y apapachador público. Esta noche pasó de Juana la valiente, a Juana, la consentida.

                                                          



El personaje de Gardi Hutter, desde luego que se hermana con cualquier persona cuando se desprende de su rutina cotidiana y en lugar de lavar mecánicamente la montaña de ropa sucia, se escapa por la vía de la imaginación para volverse una heroína con armadura. Pero a diferencia del Quijote, que muere cuando lo arrancan de su mundo de caballerías, aquí no hay algo verosímil que justifique la muerte de Juana. ¿Qué hace diferente ese último resbalón, a los otros que se da en la obra?   

Al final de la función suben al escenario dos profes normalistas de Ayotzinapa, residentes en el D.F. (Aplausos.) Habla el primero y pide el apoyo para los padres de los 23 estudiantes desaparecidos; pide que estemos al pendiente para evitar el carpetazo gubernamental. (Aplausos) El segundo orador pide al público extranjero que den fe en sus países de lo que ocurre en México y a los connacionales, que desconfiemos de las televisoras encargadas de dar la versión oficial de los hechos. Ambos agradecen el espacio, esta noche, para su mensaje. 

Un tibio conteo del 1 al 43 se deja oír en la sala, un justicia sin signos de admiración y un vivoselosllevaronvivoslosqueremos dieron paso a la salida al respetable.

Noche de luna en la Ciudad de México.






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